Maletas, Baúles & Carteras

Las maletas, los baúles y los maletines antiguos cuentan historias

Las maletas y los baúles de viaje ya usados son más que un simple bulto. Podrían actuar como narradores de historias y expresar dónde estuvieron, a quién pertenecieron y de qué manera exacta obtuvieron todas las marcas de desgaste. Si tiene suerte, encontrará una maleta antigua que aún posea una o varias pegatinas que atestigüen los lugares en los que estuvo. Algunas tendrán quizás un determinado olor característico, resultado de la piel y la tela antiguas. Por supuesto, no hay que olvidar los protectores, que antiguamente se fabricaban en latón y que hoy en día aún se consideran como un entrañable detalle. A ello hay que añadir las atractivas cerraduras y los encantadores mecanismos de cierre. Y también son importantes las iniciales de los propietarios, que en tiempos pasados servían asimismo de adorno.

Baúles de viaje, los predecesores de las maletas

Hasta mediados del siglo XX aproximadamente, era habitual utilizar baúles con una estructura más ligera para los viajes. Eran de madera y por lo general estaban recubiertos de piel. A veces se reforzaban con herrajes que, al mismo tiempo, servían de adorno. En la parte delantera había una gran cerradura con la que se podía cerrar el baúl de viaje. Los baúles muy antiguos disponen de una tapa convexa, puesto que ya se utilizaban para viajar en tiempos de las diligencias. Como los baúles de viaje se cargaban siempre en la parte trasera del carruaje, estaban expuestos al viento y a las condiciones meteorológicas. La tapa convexa facilitaba que el agua de lluvia se escurriera mucho mejor. Si estaban pensados para el transporte marítimo, su interior se forraba además con chapa para que fueran impermeables.

Para los pasajeros adinerados: la maleta de ultramar

A partir de mediados del siglo XIX, estas lujosas maletas ganaron popularidad, ya que cada vez se emprendían más viajes a tierras lejanas. También se fabricaban en madera y su interior se forraba con tela. Un elemento clásico son los listones de madera curvada que rodean la maleta de ultramar y los herrajes de latón. Los hay con diferentes dimensiones y alturas. Unos son planos y rectangulares, y otros son cuadrados y más altos. Estas maletas contenían no solo las pertenencias de damas y caballeros ricos, sino también el amplio vestuario para la travesía. En esa época todavía no había ropa cómoda de viaje. En las suites, tanto a bordo como en el hotel, hacían las veces de armario portátil y estaban trabajadas con un compromiso impresionante. En sus comienzos, la maleta de ultramar constaba solamente de elementos extraíbles, pero con el paso del tiempo se le fueron añadiendo cada vez más detalles útiles para que, al final, se convirtiera en un mueble de viaje perfecto. Así pues, en función del modelo, las maletas de ultramar contenían cajones, compartimentos secretos, cajas de almacenamiento, percheros extensibles e incluso incorporaban maletas más pequeñas.

Hoy en día, hay gusto por utilizar estas maletas de viaje como mesas de centro o auxiliares, pero aún cumplen su función de almacenar objetos.

Las maletas de ultramar llevadas al siguiente nivel: las maletas armario

Esta versión de las maletas de ultramar podía colocarse en vertical, lo que permitía colgar y clasificar la ropa. Igual que en un armario ropero normal, en su interior había cajones, compartimentos y un perchero. En los años 20 y 30 del siglo XX estas maletas aún se utilizaban para viajar.

En la actualidad, son codiciadas antigüedades, a pesar de que las pocas que aún se encuentran en el mercado a menudo están en mal estado. Pueden utilizarse como decoración o bien cumplir otra función, por ejemplo, como mueble bar.

Los baúles maleta y las maletas armario dejan paso a las manejables maletas de piel

A principios del siglo XX, las grandes y pesadas maletas tuvieron que dejar paso a las de piel más pequeñas. Estas podían asegurarse sin problemas en el asiento trasero del automóvil o encima. Había diferentes modelos fabricados, por ejemplo, en piel de cerdo, de vaca y de cocodrilo. Pero, más tarde, se vieron obligadas a dejar sitio a maletas de plástico, piel sintética, cartón duro con tela y tejido.

Para documentos importantes: el maletín

Los primeros maletines modernos, también llamados maletines de diplomático, aparecieron a mediados del siglo XIX. Estaban formados por un bastidor de metal plegable recubierto de piel. Por lo general, son algo mayores que un folio DIN-A4. Algunos maletines tienen un único espacio interior, mientras que otros, por el contrario, tienen paredes separadoras, pequeños bolsillos y los llamados archivadores de fuelle.

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